A seis metros de altura, no hay gravedad

entrevista: manel sanz

El circo es un arte como la danza o el teatro. Nacho defiende su disciplina con la misma seguridad con la que se sujeta a la cuerda. Él es un creador que genera sus propios actos circenses. Él se dedica a la cuerda lisa.

Nacho Ricci nacido en Argentina, formado entre México y Argentina,  se ha instalado en Barcelona, en La Central del Circ. Un nómada profesional que entrena diariamente  alrededor de cinco horas, y que está esperando nuevas oportunidades. Es imprescindible para nuestra profesión, afirma Nacho, la figura del productor y del comunicador que conozca y explique en primera persona los conceptos que trasladamos a la cuerda y la interacción que tenemos con ella. Si pienso en el concepto pluma, mis movimientos, apoyados con la coreografía, la música y las luces, debe aportar suavidad y ejercicios rítmicos que transmitan al público el concepto. De esta manera, me convierto en un creador y un intérprete de mi idea.

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Nacho Ricci en un momento de descanso     foto: manel sanz

Nacho está seguro en sus afirmaciones, un joven de 26 años cargado de verdades que desarrolla sus ejercicios a seis metros de altura. Se autodefine acróbata aéreo, especializado en la cuerda lisa. Allí arriba, la gravedad te adhiere a la cuerda, me siento muy cómodo, la cuerda es mi amiga.

El espectáculo de la cuerda estaba bajo mínimos a nivel mundial. Tuve una lesión y mi maestra, Luciana Mosca de la Compañía de Circo La Arena, me ayudó a reconducir mi energía, busqué y encontré la cuerda lisa. En su momento, los  representantes más importantes de la cuerda fueron Jukka Juntti y Julian Aldag, este, está trabajando actualmente en el Cirque du Solei. Aquí en Barcelona, está Emiliano Ron. A los grandes de la cuerda ya no los veo lejos… yo  soy también uno de esos profesionales. Ah, no quiero olvidarme de Gabriel Tramullas de Jaca de profesión bombero, con muy buenos números circenses. Nacho habla sin parar de sus compañeros.

Esta disciplina requiere también de la fotografía y del vídeo para traspasar la sala de ensayo,  y las redes sociales hacen entendible el arte en movimiento dentro del mundo del circo.

En el espectáculo Aquí, ahora, producido por Nacho, desarrolla “ligeros instantes en donde somos inmensos” una cita que leemos en su vídeo colgado en You tube, vemos

que su vestuario consiste en ropa de saco pesada, con cuerdas y una venda que le impide ver. Empieza el espectáculo, se quita la venda, se desprende de sus ataduras y sube por la cuerda lisa, y a seis metros de altura, se desplaza, camina en el aire, mortal adelante y crea admiración a su alrededor.

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Nacho Ricci entrenando en la Central de Circ                                           foto: manel sanz

Durante la entrevista se exclama con un ¡Uau!… ante la sorpresa de sus palabras. Siempre me ha sorprendió la destreza para llevar adelante un ejercicio en el aire. Por cierto, en el vocabulario de los cuerdista le llaman truco a la destreza en la cuerda.

Ahora toca más y más entreno. No puede quedarse quieto. Las acciones se piensan en tierra. La evolución del circo es muy clara, se buscaba el truco peligroso, sin colchón, sin red, poniendo la vida en peligro. ¡Más difícil todavía! Hoy, la idea y el concepto es básico para el espectáculo, sin ello, no hay creación, y la cuerda se convertiría en un deporte y no lo es.

Ahora estoy preparando una acción de serie técnica. Mientras mi rostro permanece impasible, mi vestuario será especial, y el público tendrá que decidir si mi personaje es estético o ridículo. Para completar su espectáculo, Nacho es partidario de que el público disponga de la máxima información de su creación.

Nacho es un nómada, anclado ahora en Barcelona. Ha empezado los movimientos para volver a navegar.

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Nacho Ricci entrenant a la central del Circ           foto: manel sanz

 

Nacho Ricci a seis metros de altura             foto: manel sanz

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